Conocer a Simonetta, para mí ha sido mágico.

Estoy totalmente convencida, que apareció en mi vida por algo que no es la casualidad, no sé si es un premio de la vida, lo que sé, y estoy totalmente convencida, es que no está en mi vida por casualidad.

Desde que la conocí, me invadió un estado de felicidad, que no sé cómo explicar, me sentia como una niña disfrutando de un gran regalo.

Ahora desde la calma, la escucho y disfruto, desde la reflexión.

Con ella, todo es más fácil, proyecto más rápidamente todo lo que quiero conseguir, focalizo mis energías en distintos objetivos y, rápidamente disfruto de los logros.

Con su apoyo, voy comprendiendo y aprendiendo de las dificultades que me voy encontrado, lo que me hace más ágil y fácil conseguir mis objetivos. El saber que puedo disfrutar de su maestría, y experiencia, me da tal seguridad, que no me deja duda de que “yo puedo”.

Ella, pone nombre a todo lo que yo siempre he creído, siento que es la primera vez en mi vida que encuentro a una persona, que ve las cosas como yo las veo, pero desde el prisma de la experiencia y la madurez.

Siempre he oído la palabra admiración, pero nunca lo había sentido por nadie hasta que le conocí a ella.

Admiro de ella su profesionalidad, su madurez, su sensatez y coherencia, su disciplina, y sobre todo como me hace sentir.

Pero lo que más admiro, es su gran corazón.

Voy descubriendo,  que las personas que la conocen,  sienten por ella la misma admiración.

Desde lo más profundo de mi corazón:

“Gracias, Simonetta,

para mí siempre serás un regalo”

Cruz