Este “peligroso” mensaje, la mayoría de las veces llega sin que nadie lo pida, la consecuencia es irritante porque encierra en el un doble mensaje:

1º) Tendría que agradecértelo por tu generosidad.

2º) Pero estoy en dificultad, me siento inferior y te necesito.

No debe sorprendernos entonces que las reacciones a este mensaje puedan parecer actos de ingratitud pues, un acto altruista declarado se transforma instantáneamente en una maniobra decididamente egoísta.

Nos indica la necesidad del otro de ser reconocido y gratificado por haber hecho algo que, si de verdad hubiese sido un acto noble y generoso, tendría que haberse hecho sin que casi se notara.

¡CUIDADO!