Se cuenta que Albert Einsten, en su época de colegial, no era la persona más talentosa de su clase que se diga, es más, se le llego a considerar un poco retrasado en el aprendizaje. Tampoco destacó especialmente en la universidad.  ¿Cómo recuperó entonces su talento hasta ser uno de los portentos de la energía nuclear? Si no fuera porque no puede ser por razones de edad, diría que pasó por las manos de Simonetta Carta. Con ella seguro que encontró la manera de reponerse, descubrió la capacidad de romper sus propios muros.

De lo que no cabe duda es de que existen muchas personas que en un principio no parecían destinadas a figurar en el mundo profesional y que de la noche a la mañana, o casi, cambiaron sus rumbos, usaron sus verdaderos potenciales, descubrieron su talento.

Simonetta tiene un don especial para descubrir nuestro potencial y encauzarlo en la dirección correcta. Existen muchas personas que no tienen un rumbo y ni una dirección pero poseen un talento enorme, capacidades que ellos mismos no imaginan. El problema radica en que no nos damos cuenta de lo que tenemos o somos y de lo que somos capaces de dar.

O tal vez sí estemos convencidos de nuestro talento y por diferentes motivos, ya sean económicos o sociales, perfectamente compresibles, lo desperdiciamos, nos frustramos. También en dirigir ese talento nos puede ayudar Simonetta.

Incluso puede ser que no estemos preparados personalmente para asumir retos. Simonetta nos aconsejará sobre las posibilidades de nuestro  desarrollo personal, la autoestima, nuestra identidad y también la necesaria tolerancia a la frustración.

Estoy convencido de que con la Escuela del Talento de Simonetta Carta, cualquier persona será capaz de romper sus propios límites y de saber y conocer cuáles son sus mejores habilidades. Conozco varios casos en que la persona que se ha dejado aconsejar por Simonetta, ha crecido y se ha desarrollado de tal manera que ha alcanzado una trascendencia en su ámbito de trabajo que él mismo nunca se hubiera imaginado.

Ser capaces de mostrar todo lo que tenemos sin temor a nada es aprovechar los talentos que cada uno posee, porque en el mundo no hay persona que no tenga un solo talento. Es más, todos tenemos un talento especial y solo es cuestión de preguntarnos qué es lo mejor que sabemos hacer y qué estamos esperando para romper ese muro y disfrutar de nuestra creatividad.