La Psicología Humanista considera que el ser humano sano es aquel que desarrolla todo su Potencial, lo cual incluye la Creatividad.
La Arteterapia es una vía, una de las formas de intervención dentro del campo de las terapias que consiste en el uso del proceso creativo con fines terapéuticos.
Se basa en la idea de que los conflictos e inquietudes psicológicas pueden ser trabajados mediante la producción y expresión artística promoviendo así el bienestar físico, mental y espiritual de una persona que puede expresar sus sentimientos, pensamientos e ideas de una forma creativa.
El arte supone una forma cómoda y fácil de bucear en el fondo de nuestra psique.

La exploración de la creatividad personal y el enriquecimiento que nos proporciona los recursos artísticos como la pintura con el uso del color y la forma, la danza libre, modelar, etc., nos llevan a una toma de conciencia difícil de expresar con palabras.

Las propiedades terapéuticas del arte se han utilizado en todas las culturas de manera intuitiva para significar experiencias, expresar anhelos, canalizar miedos y elaborar vivencias.
Desde la magia simpática, presente en el arte rupestre, hasta los ritos de tránsito, fúnebres o de unión, el arte y la simbolización han servido para honrar, digerir y elaborar cambios en la vida de las personas de todos los tiempos.
Ahora bien, el arteterapia como profesión tal y como hoy la entendemos tiene su origen en el mundo anglosajón a finales del siglo XIX de la mano de artistas, pedagogos y psicoterapeutas.

En el trabajo de Arteterapia se trata de aprender a aceptar lo que hay y no intentar acelerar o cambiar algunas cosas que nos estén ocurriendo en el aquí y ahora.
Es adentrarse en el fluir, permitirse, acercarse y sentir diferentes técnicas y materiales artísticos, investigar en su manejo, entenderse con ellos, aprender a confiar en lo que sale de la creación espontánea desmontando el cliché de lo que te parece bonito, feo, bueno o malo… crear sin controlar, hacer sin hacer.

Se trata de aprender a utilizar tu capacidad de creación de imágenes, símbolos y metáforas para recuperar, desarrollar e integrar todo tu potencial físico, mental, emocional y espiritual, en un proceso que Jung llamaba de “Individuación”, y que la Psicología Humanista denomina:
“el ser humano integrado”